La ingestión de determinados alimentos puede provocar que nuestro organismo reaccione de forma adversa frente a los mismos, que no se toleren de forma adecuada.

Hay que diferenciar dos conceptos distintos:

  • La alergia a los alimentos, un proceso mediado mediante IgE frente a la proteína del alimento (alérgeno). Este fenómeno se caracteriza por aparecer de forma rápida tras la ingesta del alimento. El alérgeno induce a la producción de anticuerpos, que a su vez provocan la segregación de sustancias químicas que producen varios síntomas clínicos como la diarrea, urticaria, eczema, picor, asma… En este proceso, la reacción causa-efecto es muy rápida por lo que las manifestaciones clínicas aparecen a las pocas horas de haber ingerido el alimento.
  • Intolerancia alimentaria: Proceso de tipo crónico, difícil de relacionar con los alimentos que lo producen, y que puede ser la causa de trastornos digestivos, dermatológicos, respiratorios…

El test de intolerancia alimentaria consiste en obtener una muestra de sangre del paciente e identificar y cuantificar la formación de inmunoglobulinas IgG tipo 4 que el organismo desarrolla frente a un determinado alimento. En el estudio incluimos más de 100 alimentos de la dieta típica mediterránea.

Una vez identificados los alimentos frente a los que se tienen los anticuerpos IgG4 elevados, el médico o el especialista en nutrición puede elaborar una dieta equilibrada, evitando estos alimentos durante varios meses  y realizando un seguimiento del paciente.

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